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Diversas miradas sobre el proceso

La Revolución del 9 de abril de 1952 luego de sesenta años

por Diariocrítico / Agencias el 09/04/2012 a las 04:29 horas
El 9 de abril de 1952, Bolivia comenzó a asomar la cabeza en el siglo XX. Hoy queda el Estado como herencia. Algunos de los protagonistas pasan revista al proceso.
Fue un cataclismo que acabó con todo para permitir que lo nuevo naciera. Fue el pueblo, los mineros y campesinos levantados en arma chocando contra el Ejército. Fueron las ideas nacidas como semillas en las arenas del Chaco que germinaron en las minas de estaño. Fue un golpe de Estado; pero también fue la expresión del pueblo al que no le permitieron votar un año antes. Fue el ingreso de Bolivia al siglo XX. Fue el 9 de abril de 1952, el día en que triunfó la Revolución Nacional y acabó con el Estado minero feudal que imperaba hasta ese momento. A 60 años de ese hito histórico algunos de sus protagonistas hacen un balance con cierto pesimismo.
Para Carlos Carrasco, que fuera secretario personal de Víctor Paz Estenssoro, gran parte de la Revolución Nacional ha sido borrada, pero eso no quita que tal proceso fuera "un gran surco de nuevas ideas para hacer un nuevo país". Para Carrasco, antes de 1952, Bolivia tenía un Estado opresor de las grandes mayorías, resguardado por una guardia pretoriana, "un Ejército de mamelucos y lambiscones que obedecía al Gobierno de turno, que a su vez respondía a los barones del Estaño".
Traducido en cifras, ese Estado estaba conformado por un 70% de analfabetos, que coincidía casi exactamente con la población rural. Había unos 12.000 estudiantes universitarios, pero solo unos 132 llegaban a graduarse, los latifundios estaban concentrados en el 6% de los propietarios, que tenían propiedades de más de 1.000 hectáreas de las cuáles apenas explotaban el 1,5% y con sistema de servilismo o pongueaje. Además estaba gobernado por tres empresas: Patiño Mines, Compagnie Aramayo de Mines en Bolivie, y Unificada Hochschild del Cerro Rico.
El Movimiento Nacionalista Revolucionario tenía solo nueve años de vida, pero ya había participado del Gobierno de Villarroel, fracasado en un intento de guerra civil en 1949, ganado la elección en 1951, pero apartado del poder por la renuncia de Mamerto Urriolagoitia y el golpe de Hugo Ballivián. "De manera que se tuvo que tomar las armas para derrotar al Ejército completamente, para destruirlo, y se cimentó una nueva era de transformaciones en el país", dice Carrasco.
Para el sociólogo Fernando Mayorga, esa es la mayor herencia, un Estado y en ello coincide su colega y senador del MAS Adolfo Mendoza: fue uno de los proyectos más serios de construcción de Estado-nación del siglo XX en toda América Latina. Para Jacobo Libermann, asesor de Paz en el 52, ese es el momento bisagra de la historia boliviana (leer: Frialdad intelectual; ardor de alma).
En ese tiempo también había ánimos de refundación. Luego de promulgar el voto universal, convirtiendo con ello en ciudadanos con iguales derechos a todos los bolivianos, Paz expropió las minas el 31 de octubre de 1852 y ahí, en los campos de María Barzola, escribió el acta de independencia económica de Bolivia: "Como el 6 de agosto de 1825 se declaró el pueblo boliviano en República políticamente independiente, proclamamos que el 31 de octubre de 1952, la República se declara económicamente libre".
Luego vino la reforma agraria, de la que Luis Antezana Ergueta fue protagonista central, como director nacional de Reforma Agraria. Ahora analiza los errores de sus correligionarios. La revolución no ha legado nada. El MNR fue el encargado de destruir su revolución en 1964 y luego con Gonzalo Sánchez de Lozada, que desnacionalizó el país", señala.
Óscar Sandóval Morón también hace autocrítica. Considera que, debido al empuje de Falange Socialista Boliviana, una amenaza para arrebatarles el poder durante la década de los 50, el MNR violentó los derechos humanos. Tras su llegada al poder como régimen de facto, el partido controló la justicia y persiguió a sus adversarios. Instauró el Control Político, una especie de policía con autorización de tortura.
A ello le suman Sandóval y Carrasco y Antezana las ambiciones de poder de Víctor Paz, que luego de dos periodos de Gobierno, en 1964, reformó las leyes que le impedían otra reelección, ganó los comicios, pero no pudo mantener el poder: lo derrocaron los mismos círculos de militares militantes que él había engendrado: René Barrientos, su vicepresidente, y Alfredo Ovando, comandante de las FFAA.
Pero Sandóval va más allá. Dice que en 1964 el Gobierno de Paz era revolucionario por historia, pero ya no por hechos, que había abandonado las banderas del 52 y se había entregado a la presión de EEUU, que apretaba en la región por temor a estallidos comunistas. Además, la burocracia se había comido la revolución:?las minas bolivianas pasaron de construir algunas de las fortunas personales más grandes del mundo a ser deficitarias. La producción de mineral cayó a la mitad y la Corporación Minera de Bolivia se volvió un baúl sin fondo que chupaba pesos del Banco Central de Bolivia y que hizo disparar la inflación.
Paz no pudo mantenerse en el poder, pero detrás de él dejó un nuevo Estado, con tantas luces como sombras, y un horizonte de Estado que sobrevivió hasta 2005, cuando la misma poblada que destruyó al Estado neoliberal en 2003 volvió a las calles para echar del poder a lo que quedaba del MNR en Palacio Quemado.
Abril se mancha con la sangre de octubre
Para Wálter Costas Badani, el MNR es eterno. El presidente del Tribunal de Honor del partido rosado ve en esta tienda "la esencia misma de la bolivianidad" y asegura que volverá. Su correligionario Óscar Sandóval ve a su partido asediado, perseguido, desorganizado, pero firme en su esencia de la alianza de clases y de regiones. Sandóval le pone motivo al regreso: restituir la República de Bolivia y la democracia.
Para Luis Antezana, autor de La Historia Secreta del MNR, su partido comenzó por el mal camino cuando entregó el poder a la derecha (golpe de Banzer) pero el tiro de gracia se lo dio Gonzálo Sánchez de Lozada.
"Goni traicionó al país, a la revolución nacional, al MNR y al pueblo boliviano", sentencia.
Según Carlos Carrasco, para octubre de 2003, cuando el Ejército mató a 68 personas que protestaban contra Sánchez de Lozada, ese momento del MNR ya solo quedaban las tres letras. "No le quedaba nada de revolucionario. Un grupo de sinvergüenzas se apropió de las siglas", dice.
No concuerda Costas Badani. En su opinión, lo de octubre fue una asonada parcial, "un motín y el Gobierno tenía derecho a defenderse".
En esa misma línea, Sandóval dice que el 2003 se derrocó al MNR y a la democracia. Cree que este proceso es fruto de una conspiración y del fraude, que nada tiene que ver con la autonomía o la democracia.
Sin embargo, todos coinciden en que aún se puede rescatar el concepto de nacionalismo revolucionario, de la alianza de clases y de regiones para reflotar el partido.
Cronología
- Inicios. El MNR, fundado en 1942, fue parte del Gobierno de Enrique Peñaranda (Víctor Paz Estenssoro fue ministro de Hacienda por cinco días) y participó en el golpe contra éste perpetrado por Gualberto Villarroel. Luego de que el militar muere colgado, Paz es exiliado por seis años en Argentina.

- 1951. El binomio Paz Estenssoro-Hernán Siles Suazo, gana las últimas elecciones por voto calificado (solo votaban los alfabetizados) por un 42%. A raíz de que el 38% de los habilitados no asistieron a votar, el presidente Mamerto Urriolagoitia desconoce los resultados, renuncia a la presidencia y asume Hugo Ballivián.

- 1952. El 9 de abril en Oruro y La Paz, las milicias enfrentan y derrotan al Ejército en las calles, provocando 490 muertos. Se forma un Gobierno provisional, encabezado por Hernán Siles y Juan Lechín, a la espera de que Paz regrese de su exilio en Argentina, el 16 de abril.

- Abril. Se crea la Central Obrera Boliviana para cogobernar con el MNR. Se dicta la disolución del Ejército y se lo reemplaza por milicias de mineros, campesinos, fabriles y clases medias. Oficiales y cadetes fueron internados en prisiones y campos de concentración. En 1954 se reabre la Escuela Militar y se reorganiza el Ejército bajo la orientación movimientista.

- 21 de julio. Se otorga el voto universal para las mujeres y analfabetos.

- 31 de octubre. El Estado recupera la propiedad de las minas. Se crea la Corporación Minera de Bolivia.

- 2 de agosto de 1953. Se organiza la sindicalización campesina y se dicta la Ley de Reforma Agraria.

- 1955. Se promulga el Código de la Educación Boliviana, estableciendo la enseñanza primaria, gratuita, obligatoria y universal, creándose numerosas escuelas. La reforma buscaba consolidar una sociedad homogénea (monocultural). Así se termina de configurar el Estado nación mestizo.
Frialdad intelectual; ardor de alma
Jacobo Libermann / Exasesor de Víctor Paz E.
El MNR es una bisagra entre el pasado y el presente. Es un nuevo punto de vista de la historia, de la vida, de la dignidad del ser humano, al otorgarle la facultad al hombre y a la mujer, sean académicos o analfabetos, la posibilidad de elegir su camino y destino a través del voto universal. Si a eso se suma que la distribución del latifundio, ocurre que pone las cosas en su lugar, porque el originario, el indio, el ex pongo, el ex cargador, el ex explotado por las diferentes formas de poder desde 1825, se convierte en ser humano, en un hombre con destino, que sabe por lo que vale la pena vivir y luchar.
Mal o bien, no cabe duda de que no hay posibilidad de crear las condiciones y los cambios actuales sin el antecedente de un 9 de abril. No se puede concebir, entrar a un análisis de lo que vive en el país sin el antecedente del 9 de abril. No ha sido este régimen el que se inventó el voto universal, mediante el cual hay nuevos poderes que rigen el destino de Bolivia, para mal o para bien.
Quedan muchas cosas por cumplir de la agenda del 52. Queda por cubrir las necesidades del pueblo, que no ha avanzado mucho que digamos en la independencia del espíritu, que es distinta de la independencia de la economía familiar. La del espíritu implica poder elegir con gran maestría y precisión la ruta que mejor convenga.
Se habla de la industrialización de Bolivia, pero no hemos industrializado sino las pasancallas. No hemos dado un paso que nos libere de ciertas dependencias que aún rigen con su argolla en el cuello de América. Esto no significa volver a las consignas de una izquierda delirante en el pasado y nostálgica en el presente. El presente del MNR es bastante turbio. Creo que sobre el pasado, se podrá continuar cavando en el alma de los bolivianos la necesidad de hacer revolución sin sangre, sin abusos, sin cárceles, sin poder legislativo y judicial comprados con 30 monedas; una revolución que signifique que los niños se sientan con una mayor capacidad de sonreírle a la vida. Pero ya no tenemos al doctor Paz, a su capacidad intelectual, su frialdad simultanea al ardor de su alma. Eso es muy difícil de encontrar, son antinomias, son el hielo y el trópico.
Santa Cruz, herida pero beneficiada
Lo dice Óscar Sandóval Morón: la Santa Cruz pujante, desarrollada y emprendedora no existiría hoy si no fuera por la Revolución Nacional. Sandóval Morón se refiere al Plan Bohan, a la diversificación económica que hizo mirar hacia el oriente a través de la construcción de la carretera Santa Cruz-Cochabamba, que terminó de unir la región con el país, pero también a través de colonizaciones de campesinos de los Andes y de refugiados japoneses.
Sin embargo, Sandóval también admite que Santa Cruz fue la región más golpeada por la represión emenerrista. Ñanderoga, una discoteca transformada en casa de torturas en pleno centro de la ciudad, y Terebinto, pueblo donde jóvenes falangistas fueron masacrados por las milicias de Ucureña enviadas por el Gobierno, son dos nombres que suenan a abusos y delitos.?Pese a ello, Sandóval y los emenerristas de la vieja guardia creen que Santa Cruz es la joya más brillante de la revolución del 52.


Tomado de la edición de El Deber 09/04/2012

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